Publicado por APAFCV en 17 Noviembre , 2011
Hace unos dias, tras repasar en Twiter las frases hechas y demagógicas que repiten a diario los candidatos que se presentan a las elecciones del 20N, se me ocurrió una solución de pura lógica, intuitiva, de las que se suele decir que “caen por su propio peso”. Ya no me pude ir a dormir, me entró un insomnio atroz pensando en esa idea que no dejaba de rondarme la cabeza. Mientras todos esos políticos e ingentes equipos de asesores se dedican a poner paños calientes a los problemas intentando únicamente no perder votos, mis elucubraciones iban en otra dirección y pensaba que si los parados fueran contratados y se bonificaran esas cuotas a la Seguridad Social, ¿cuanto se ahorraría el Estado? Es decir, todos nosotros.
Me explico. Si el tope salarial mensual de un desempleado es de 1100 euros, más o menos, y si a ese trabajador se le contrata por 1.500 euros brutos, a su vez la empresa contratante tendría que pagar unos 525 euros al mes de cuota a la Seguridad Social.
Basándolo en esto, la idea que no dejaba de provocarme insomnio era donde estaría mi equivocación, mi error al ver que todo era tan sencillo. Si el Estado deja de ingresar 525 euros y debe pagar 1100 euros, hay una diferencia a su favor de 575 euros al mes que, por 24 meses de paro que podía disponer un desempleado, son 13800 euros; si a esa cantidad le sumamos lo que la empresa pagaría de más en el Impuesto de Sociedades por no deducirse los 575 euros de cotización, serian ya 3450 euros (575 x 24 meses x 25%). A esta cantidad le añadimos lo que esa persona tributaria de más en el IRPF por ingresar 1500 y no 1100 euros, que se cuantifica según las tablas de IRPF en 1.610 euros al año y que da un total de 20470 euros cada dos años.
Si multiplicamos la cifra, y no vamos a ser demasiados optimistas y supongamos que lo hacemos por un millón de puestos de trabajo que este incentivo pudiera generar, resulta un saldo positivo de 20470 millones de euros cada dos años.
La verdad sea dicha, no estoy demasiado puesto en el tema de los presupuestos del Estado, pero creo sin temor a equivocarme que “toda piedra hace pared“, ¿no? Eso sin tener en cuenta los beneficios colaterales del aumento de productividad de dicha empresa, el propio del consumo del trabajador al tener más ingresos y el psicológico de saber que está generando nuevos periodos de desempleo y no consumiendo los que tenía, además de evitar la economía sumergida que tanto prolifera en estas épocas puesto que, a la empresa, ya no le interesaría contratar a ningún trabajador sin asegurar.
Igual mis dudas provengan de mezclar los ingresos de dos administraciones, aunque ambas sean del mismo Estado, totalmente independientes y que van cada una “a lo suyo”, actitud bastante corriente en este país, y ninguna quiere perder ingresos en favor de la otra. Pero ¿tan complicado seria que por cada alta nueva de un empleado, en vez de pagar la empresa la cuota a la Seguridad Social, lo hiciera la Agencia de Empleo y así se llevan todos su parte del pastel y todos contentos? digo yo que posible seria, si existe la voluntad para ello.
Personalmente, claro está, esta idea tan simple me parece mucho más efectiva para la reactivación del empleo y de la economía que todas las reformas fiscales y laborales que se van aplicando, con procesos de negociación tan complicados y tan poco útiles. A ello deberíamos añadir que, seguramente, ni nuestros políticos ni sus avezados asesores tienen idea de lo que es intentar que una micro pyme sobreviva en este tiempo tan tempestuoso, como con la nueva ley de morosidad, que ha sido ya el summun. Seguro que al asesor al que se le ocurrió la medida aun se está riendo de la cara que se les quedó a todos los empresarios.
Aún hoy, me sigue quitando el sueño no ya la idea en sí, ni quien podría explicarme donde está la “pega” y el problema para aplicar ese concepto, sino que sería muy triste que esta teoría se pudiese utilizar y fuera provechosa, con todo lo que han pasado nuestras empresas y lo poco que se les ha ayudado. Días después sigo con el mismo insomnio.
Un artículo de Víctor Martínez Ramírez . Miembro de la Junta de Gobierno de Apafcv.
Responsable Departamento de Formación . Socio y Director de Grupo Naser Fesien
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